¿ Es la Inteligencia Emocional sinónimo de buenrollismo?.

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¿Tiene que ver la Inteligencia Emocional con el buenrollismo, o poner la otra mejilla?. 

La respuesta rotunda es que no.

Es cierto que cada día existe mayor número de alumnos de mis talleres que tienen un poco más de conocimientos sobre lo que es la Inteligencia Emocional. Aunque también es verdad que faltan algunos detalles que aclarar, y sobre todo verle la aplicación práctica.

Debido a nuestra ineficiente educación emocional desde nuestra primera época de vida, esto nos condiciona para el resto de la vida. Y si queremos modificarlo, no vendrá de un día para otro por arte de magia.

En la capacitación emocional necesitamos empezar a instaurar hábitos y de esta manera vamos testando cuáles van enfocados a nuestros objetivos o intereses.

¿Cómo sabemos si van enfocados a nuestros objetivos o intereses?. Muy fácil…revisando después si me siento en equilibrio o sintonía conmigo mismo

Si me siento bien, voy por el buen camino.

Cuando lo comento en clase, es habitual que me digan algunos alumnos: “Es que es muy complicado”. Al final necesitamos entrenamiento para ganar consciencia y poder dar respuestas diferentes en nuestro día a día.

¿Y leer libros de autoayuda? ¿Desarrollo personal? ¿Inteligencia emocional?. Si claro…para adquirir conocimientos es muy rico leer, aunque si quieres cambios en tu vida necesitas practicar, equivocarte, reflexionar, crear hábitos nuevos…

Si lo que aprendemos en los libros sobre habilidades emocionales no lo llevamos a la práctica, se quedará como un aprendizaje cognitivo, por lo que necesitamos sumarle la práctica diaria.

Inteligencia Emocional es la asertividad, empatía, escucha activa, ecología relacional, autocontrol, autoestima, habilidades sociales, gestión de equipos, empatía, comunicación…

En cuanto a cantidad de competencias no son demasiadas, pero si que la profundidad de cada una de ellas es increíble.

¿Por dónde puedo empezar?.

OBSERVACIÓN: Empieza a observar en tu día a día si te gestionas como te gustaría, o si te gustaría cambiar alguno de tus comportamientos o actitudes. La observación es una herramienta que siempre recomiendo para revisar, tomar consciencia y una vez que lo hago, puedo empezar a cambiar lo que desee.

Ejercicio para entrenar la observación:

Una herramienta que utilizo es andar por la calle observando lo que me encuentro a mi alrededor, y así comenzar a entrenar el músculo de la observación.

Es espectacular la cantidad de cosas que percibo observando. 

Algo que hago cuando voy andando por el centro de la ciudad, es observar la parte alta de los edificios, las personas con las que me cruzo, los árboles, las avenidas…

Prueba a hacerlo y me cuentas que sensaciones recibes de esta herramienta de observación.

En otras entradas iremos revisando tips que pueden serte útiles en tu desarrollo de la Inteligencia Emocional.

 

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